Cómo dar los primeros pasos desde temprano
Hablar de inversiones con adolescentes ya no es algo “de adultos”. Hoy, en Argentina, la CNV permite que cualquier joven desde los 13 años pueda abrir una cuenta comitente —con autorización de sus padres o tutores— y comenzar a invertir en Fondos Comunes de Inversión (FCI). Esto abre la puerta a un aprendizaje enorme: entender cómo funciona el mercado, cómo se multiplica el dinero en el tiempo y cómo construir hábitos que marcan la vida financiera adulta.
A diferencia de lo que solía creerse, invertir no es exclusivo de quienes “saben mucho” o tienen grandes montos. Para un adolescente, lo importante no es la cantidad de dinero, sino el proceso de aprender: planificar, ahorrar, esperar, y ver cómo pequeñas decisiones de hoy pueden convertirse en resultados significativos en el futuro.
En esta etapa, lo más valioso es acompañar sin imponer: que ellos exploren, entiendan conceptos simples y empiecen a ver al dinero como una herramienta que construye posibilidades, no como algo que genera miedo o ansiedad.
Un ejemplo cotidiano
Imaginemos a Julián, 15 años. Cada mes recibe un pequeño monto para sus gastos. En vez de gastarlo todo, decide apartar $5.000 mensuales para invertir en un Fondo Común de Inversión conservador. No necesita elegir acciones, ni analizar gráficos complicados: solo deposita y deja que el fondo trabaje por él.
Al cabo de un año, no solo junta dinero:
- entendió qué es un rendimiento,
- siguió la evolución del fondo,
- aprendió a diferenciar ahorrar de invertir,
- y descubrió que su constancia vale más que el monto en sí.
Ese aprendizaje financiero a los 15 evita muchos errores a los 25 o 35.
¿Qué pueden aprender los adolescentes al invertir?
- La importancia del tiempo: cuanto antes empiezan, más beneficia el interés compuesto.
- Disciplina y constancia: invertir un monto pequeño todos los meses crea hábitos financieros sólidos.
- Riesgo vs. seguridad: los FCI son una buena puerta de entrada para entender cómo funciona el riesgo sin exponer grandes sumas.
- Responsabilidad: administrar su propio dinero deja de ser teoría y se convierte en práctica.
- Confianza financiera: cuanto más entienden, más seguros se sienten tomando decisiones.
Tips prácticos para acompañarlos en sus primeras inversiones
- Abrir una cuenta comitente en familia: desde los 13 años, con autorización, pueden empezar a invertir en FCI regulados por CNV.
- Elegí instrumentos simples: para comenzar, los fondos comunes balanceados o conservadores son ideales.
- Acompañá, no decidas por ellos: dejá que el adolescente sea protagonista; vos sos guía, no piloto.
- Definir una meta realista: puede ser ahorrar para una computadora, un viaje o un proyecto personal. La inversión acompaña esa meta.
- Mostrá el progreso: revisar juntos la evolución mes a mes es clave para reforzar el hábito.
Cuando un adolescente aprende a invertir antes de ingresar al mercado laboral, llega a la adultez con una ventaja enorme: entiende cómo funciona el dinero y cómo hacerlo crecer. Pensá lo importante que hubiera sido ese conocimiento cuando empezaste a generar tus ingresos, no? No solo los prepara financieramente, sino que adquieren autonomía, responsabilidad y una mentalidad de largo plazo.
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